A veces los hijos, víctimas de agresión, callan su situación de desamparo por falta de comunicación con los padres, por vergüenza, por miedo a la forma en que éstos actuarán o por miedo a las represalias de sus compañeros, si éstos averiguan que lo han dicho.
Si tu hijo tiende a tener problemas con sus compañeros de clase o muestra falta de seguridad en sí mismo, recuerda:
Busca la comunicación con él desde edad temprana. Genera confianza desde la escucha y el acompañamiento.
Dedícale a tu hijo el mayor tiempo posible.
A veces los chicos victimas de sus compañeros toman mal las bromas; ayúdalo a saber llevarlas y a encauzarlas correctamente.
Refuerza su autoestima valorando sus cualidades y potenciándolas.
Dale apoyo y seguridad con tu presencia y tu escucha, intenta que se desarrolle todo lo posible por sí mismo.
Enseñale a defenderse con la palabra y a exponer con decisión aquello que le esté causando malestar.
En caso de peligro, indicale que debe buscar protección en otros compañeros o en los adultos.
Recuerdale que siempre ha de tener la suficiente confianza como para pedir ayuda a un adulto o un compañero, porque siempre va a encontrar a alguien que lo escuche y se interese por su situación.
Debemos estar muy atentos a los indicios que nos indiquen que algo extraño le ocurre. Estos serían algunos síntomas a tener en cuenta: