Algunas familias se sienten culpables cuando descubren que su hijo está actuando como agresor, como así también algunas tienden a negar dicha situación.
Esto es debido a que el ejercicio del maltrato a menudo está asociado a familias desestructuradas o con problemas de relación. Es importante dejar en claro que esta clase de conducta es inaceptable y que nuestro hijo debe cambiar y dejar se actuar así.-
Debemos observar si nuestro hijo presenta rasgos de tendencias agresivas. Debemos tener en cuenta:
Si su actitud hacia los diferentes miembros de la familia es agresiva.
Si es excesivamente reservado, si es casi inaccesible en el trato personal.
Si tiene objetos diversos que no son suyos y cuya procedencia es difícil de justificar.
Si a menudo cuenta mentiras para justificar su conducta.
Si parece no tener sentido de culpa cuando hace daño.
Si dice mentiras acerca de ciertas personas que les pueden perjudicar y causar daños.
Si otros padres nos han contado que nuestro hijo arremete a otros niños.
Si percibimos que ciertos compañeros se mantienen silenciosos e incluso rehuyen la presencia de nuestro hijo.
Si observamos con cierta frecuencia varios de estos comportamientos debemos actuar con urgencia y firmeza, deberemos indagar por otros medios para esclarecer los hechos y actuar inmediatamente. Tenemos que hablar con nuestro hijo, mostrarle nuestra disposición a ayudarle en todo lo éticamente posible; habrá que hacerle comprender cómo se puede estar sintiendo la víctima; tenemos que mostrarle confianza y apoyo para el futuro; hemos de hablar con la escuela con toda rapidez, es importante que mostremos sincero interés en que se averigüe la verdad y que nuestro hijo asuma su responsabilidad, nos propondremos mantener un contacto cercano con la escuela.